Análisis
Las celebraciones de Semana Santa en Nicaragua se vieron marcadas por estrictas restricciones impuestas por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, incluyendo la prohibición de procesiones religiosas en las calles y la limitación de actividades al interior de templos. El subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, criticó estas medidas como una negación del derecho a profesar la fe, acusaciones que el régimen nicaragüense rechazó calificándolas de falsas. La tensión entre el gobierno y la Iglesia católica se intensificó desde las protestas de 2018, llevando a la expulsión de figuras religiosas y a un control estatal sobre las manifestaciones públicas, incluidas las religiosas.
Hechos verificados
- 1El gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha prohibido las procesiones religiosas en las calles de Nicaragua durante cuatro años consecutivos.
- 2Las celebraciones de Semana Santa se limitaron a actividades litúrgicas dentro de templos y espacios cerrados.
- 3Se reportó presencia de vigilancia policial durante las ceremonias religiosas.
- 4El subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, criticó las restricciones, calificándolas como una negación del derecho a profesar la fe.
- 5El gobierno nicaragüense rechazó las acusaciones de EE. UU. y defendió el control estatal sobre las manifestaciones religiosas.
- 6La abogada Martha Patricia Molina reporta más de 400 parroquias 'confinadas' y cientos de capillas operando bajo restricciones.
- 7La tensión entre el régimen y la Iglesia católica se remonta a las protestas de 2018.
